LA MANCHA DE UNA MORA, CON OTRA MORA VERDE SE QUITA

Nuevamente gracias y mil veces gracias a nuestro refranero que con tanta certeza nos coloca en una posición objetiva y real de la vida. De una forma simple y natural, vuelve a mostrarnos una salida esperanzadora para muchas cosas que realmente importan.

Parece ser, que, en el origen del refrán surgió como una forma de ofrecer una alternativa, una esperanza adecuada a las personas que padecían un mal de amores.

Cuando surgen situaciones tensas o indeseadas en la relación con los clientes —especialmente si desembocan en pequeños o grandes conflictos personales—, es fundamental detenernos un momento y recordar cuál es nuestro propósito, y cómo debemos entender y cuidar la relación con cada una de las personas que forman parte de nuestra clientela.

Como profesionales de la venta personal frente al cliente, bien sea en comercio o en hostelería, debemos tener presente un aspecto fundamental.

Cada vez que abrimos nuestro negocio, todo cuenta: los productos y servicios que ofrecemos, la decoración del local y hasta el más mínimo detalle del merchandising. Todo crea un escenario pensado para que quien entre se sienta a gusto y disfrute de una experiencia pensada para él. Todo el conjunto, debe ofrecer a quien entre, la experiencia de un conjunto de elementos dispuestos para satisfacerle.

Todo un conjunto escénico que precisa del aspecto más valorado del cliente: nuestra interpretación.

Así es, debemos interpretar el papel que requiere nuestra actuación ante el cliente: simpatía, disposición, empatía y arreglado de forma muy cercana a lo que nuestros clientes esperan recibir.

Nada puede alterar la puesta en escena de nuestra actuación. No importa si estamos disgustados, si hemos pasado un mal día o la aparición de cualquier otra emoción que pudiera impedir la interpretación del papel que nos corresponde escenificar.

Tal vez resulte extraño a algunos profesionales al leer esta norme fundamental de actuación ante el cliente, piensan el famoso argumento de justificación: Yo soy como soy y no cambio mi forma de ser a la hora de atender al cliente. Pues que sepas que estás absolutamente equivocado.

Realmente, si hacemos un análisis de cómo nos comportamos ante los demás, veremos  que nuestra actuación o rol cambia en función del grupo en que nos encontremos y también condiciona el lugar o la actividad que estemos realizando.

Cuando estamos con nuestros padres, o con nuestros hijos, o con nuestros nietos, o con nuestros amigos, o con nuestros compañeros… desarrollamos una interpretación con arreglo al grupo o mezcla de grupos con el que interactuamos, nos imbuidos de las características que mejor nos enlaza con los que estamos comunicando.

Esa grandeza de cambio de perfil que somos capaces de desplegar los humanos nos hace entendernos bien con los diferentes grupos con los que nos relacionamos.

Cuando llegamos a nuestro negocio, debemos llegar preparados para interpretar el papel que nos corresponde, no el que nos apetece, el que precisa nuestro negocio y el que desarrolla la relación con los clientes.

Entenderíamos un actor que llegara a su trabajo sin prepararse y se pusiera a interpretar su actuación en lo alto del escenario. Naturalmente no, porque sin esa preparación preliminar no podrían representar su papel, con el nivel de detalle que esperan disfrutar los asistentes al teatro.

Se que resulta difícil aceptar a los y las profesionales experimentados y experimentadas, quienes consideran que su experiencia en la vida es el fundamento de su actuación ante los clientes.

A ellos y ellas les diríamos que de la misma manera que su surtido y sus servicios cambian y evolucionan permanentemente, que su “actuación” ante la clientela debe venir anticipada de una evolución suya personal, hacia donde se dirigen las expectativas de la sociedad en sus formas y contenidos.

Este cuidado y atención naturalmente tiene límites. Hemos de evitar el caer en el servilismo que todos despreciamos, en la humillación que en algunos casos se detectan en algún cliente, porque pese a eslóganes equivocados y trasnochados “el cliente no siempre tiene razón”.

Dependiendo de la observación que hagamos de nuestra forma de atender al cliente, así iremos ganando personas que conectan con un equipo de ventas, donde no solo le ofrecen y le dispensan el producto o servicio que precisan, sino que además han conectado con la emoción de sentirse satisfechos.

Pese a todos los cuidados y preparación diaria antes de trabajar y la escenificación de nuestro trabajo, puede suceder que con alguien que viene a nuestro negocio, el resultado no termine siendo tan positivo como nos hemos marcado, no te sientas mal, lo importante que sigas las pautas adecuadas de atención y prestación del servicio.

Cuando esto suceda, recuerda, que el mal recuerdo de esta relación se va a limpiar con nuevas relaciones y manteniendo más tiempo las que ya tienes. Como dice el refrán de cabecera: La mancha de una mora, con otra mora verde se limpia”, que verdad lleva esta frese, al menos en el terreno de los negocios y en el terreno de la atención al cliente.

Ver, escuchar y hablar (con conciencia): una reflexión para el comercio y la hostelería de proximidad

A lo largo de la historia, han surgido frases que, por su sabiduría, se han ido colando en nuestro día a día. Una de ellas es la célebre: “ver, oír y callar”, atribuida originalmente a los llamados «tres monos sabios».

Pero lo cierto es que su significado original dista bastante del que hoy conocemos. Allá por el año 1100, en una organización japonesa, esta expresión se entendía como: “no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal”.

Con el paso del tiempo y según la cultura en la que se aplicaba, su interpretación fue cambiando hasta convertirse, en muchos casos, en una invitación al silencio prudente. Pero hoy queremos darle otra vuelta, especialmente pensando en quienes vivimos del contacto directo con las personas: tú, que trabajas en el comercio o la hostelería de cercanía.

Porque la clave de un negocio como el tuyo no está en permanecer en silencio, sino en observar con atención, escuchar con empatía y hablar con inteligencia.

Y es que, en el trato con nuestros clientes, no basta con ser quienes somos. Lo que marca la diferencia es cómo actuamos cuando estamos al frente del mostrador o atendiendo una mesa.

Vamos a analizar esta famosa expresión, pero desde la óptica de nuestro entorno profesional:


La vista es nuestra primera fuente de información. Pero ver, en nuestro caso, no es solo mirar: es interpretar.

Observa cómo se mueve tu clientela por el local, qué productos les llaman más la atención, qué zonas pasan desapercibidas. ¿Qué expresan sus gestos mientras miran? En hostelería, por ejemplo, fíjate en su expresión tras recibir un plato, en los tiempos de espera, en su actitud al pagar.

El diseño del espacio, la exposición del producto o la disposición del mobiliario pueden estar basados en principios de marketing o en la intuición, pero quien valida si funcionan o no… es tu cliente. Y eso solo lo sabes si lo ves con criterio y sin suposiciones.


Oír no es lo mismo que escuchar. Mientras que oír es pasivo, escuchar implica atención, comprensión e interpretación.

Escuchar de verdad a tus clientes —lo que dicen y cómo lo dicen— es una herramienta valiosísima. Detrás de un comentario hay muchas veces una sugerencia, una necesidad o una crítica constructiva.

Y aquí también entra en juego nuestra actitud al recibir esos mensajes. Aceptar críticas, siempre desde una escucha activa y profesional, puede convertirse en una fuente de mejora constante.


En este punto, más que hablar de “callar”, queremos hablar de hablar con intención y prudencia.

La comunicación con el cliente no debe ser improvisada. A veces, decimos más de lo que conviene o usamos expresiones poco afortunadas que pueden enturbiar la relación. Por eso es importante cuidar cómo hablamos y qué decimos. Aquí van algunas claves:

  • Empatía: ponerte en el lugar del cliente, entender su necesidad antes de responder. No se trata de dar siempre la razón, sino de mostrar respeto y comprensión.
  • Educación y cortesía: saludar, despedirse, interesarse por la experiencia del cliente… son gestos sencillos que marcan una gran diferencia.
  • Lenguaje positivo y profesional: evita palabras tajantes como “no”, que pueden sonar cortantes o definitivas. Y mantén un vocabulario claro, sin caer en lo vulgar ni en lo excesivamente técnico.

El modo en que hablamos forma parte de nuestra identidad profesional. Comunicar bien es tan importante como atender bien.


En un negocio de cercanía, lo que hace única la experiencia del cliente es la relación personal. Y esa relación se construye cada día, con cada palabra, gesto y escucha activa.

Volvamos entonces a los tres monos sabios. Pero en vez de interpretarlos como un símbolo del silencio, pensemos en ellos como un recordatorio de lo importante que es ver con criterio, escuchar con empatía y hablar con responsabilidad.

Porque si algo nos ha enseñado la experiencia, es que nuestros negocios crecen cuando nosotros también evolucionamos como profesionales.

Abramos la puerta a seguir aprendiendo, mejorando y conectando con nuestra clientela como lo que somos: comercios y hostelería que cuidan de su entorno con compromiso y vocación de servicio.

Pensando en lo que de verdad importa: tus clientes

Quienes vivimos de la cercanía con nuestros vecinos sabemos lo importante que es entender qué les preocupa, qué valoran y qué influye en sus decisiones de compra y consumo.

A veces, entre tanto ruido informativo, cuesta encontrar un rato para leer, interpretar y, sobre todo, sacar conclusiones prácticas. Cambiar nuestras rutinas de siempre, salir de esa zona de confort que hemos construido con esfuerzo, no es fácil. Y es normal pensar: “si siempre lo he hecho así y me funciona…” Una reflexión muy válida, respaldada muchas veces por los resultados.

Pero el mundo cambia. Lo hacen nuestros clientes, los proveedores, los grandes competidores… y el mercado en general avanza a un ritmo imparable. Estar al día no es sencillo, pero sí necesario.

La información que recibimos a diario —ya sea por noticias, comentarios o tendencias— nos da pistas sobre hacia dónde se dirige el futuro del comercio y la hostelería local. Pero la verdadera clave está en transformar esos datos en conocimiento útil. ¿Cómo? Con un sistema que te permita interpretar de forma sencilla lo que ocurre en tu negocio y, con ello, tomar decisiones acertadas.

La experiencia nos demuestra que contar con herramientas que analicen lo que pasa en nuestro comercio o local facilita muchísimo el trabajo. Nos ayuda a ver con claridad lo que hoy está pasando y a preparar el camino para que mañana sea aún mejor.

Y no hablamos de complicarse la vida, sino de algo tan importante como saber:

  • Qué clientes te visitan y cuándo lo hacen.
  • Cuánto te compran y cómo evoluciona su relación contigo.
  • Qué promociones funcionan mejor y cuándo lanzarlas.
  • Cómo ofrecer más valor a quienes ya confían en ti y atraer a nuevos clientes.

Durante muchos años, todo esto estuvo reservado solo para grandes empresas. Pero hoy, por suerte, tú también puedes incorporar este tipo de herramientas a tu forma de trabajar. De manera sencilla, eficaz y por solo 11,00€ al mes (más IVA).

Gracias al conocimiento acumulado de miles de comerciantes y hosteleros de cercanía, hoy contamos con el sistema de gestión comercial más avanzado adaptado a nuestras necesidades reales.

Imagina que no solo tú, sino también tus comercios vecinos o bares del barrio, utilizáis este sistema. El impacto se multiplica. Cada negocio mantiene su independencia, pero todos generan juntos un entorno más atractivo, más dinámico y más interesante para los clientes.

Y lo mejor: cada uno gestiona su propio sistema, toma sus propias decisiones y asume únicamente la responsabilidad de lo que hace. La fuerza está en el colectivo, pero con la libertad de cada uno.

Todo esto es lo que te ofrece el equipo de FIDECLI (www.fidecli.es), profesionales con más de 40 años de experiencia en comercio y hostelería de proximidad, y un compromiso claro con la fidelización del cliente como base del crecimiento.

Su recorrido les ha llevado a crear soluciones prácticas y eficaces para que puedas tener bajo control la experiencia de tus clientes. No solo con promociones o publicidad, sino generando relaciones duraderas, tanto en tu establecimiento como en el entorno digital.

En definitiva, te damos las herramientas para que puedas desarrollar tu negocio con más certeza, más control y más conexión con tus clientes.

Descubre todas las posibilidades en: www.miqrplus.es.
Tu negocio y tus clientes lo agradecerán.